Mercado de las flores de Navidad

Para mí el inicio oficial de la Navidad no lo marcan el encendido de las luces ni los villancicos que suenan demasiado pronto en los comercios. Tampoco ese momento, casi institucionalizado desde hace unos años,  de decorar la casa durante el puente de la Inmaculada, cuando parece que todo el mundo se pone de acuerdo para sacar las cajas de adornos. Para mí, cada año, la Navidad empieza en otro lugar.

Empieza en el Mercado de Flores de Navidad de Jorge Juan, organizado desde hace unos años por Vogue en Madrid.

Amaneció con un sol limpio, de los que engañan: luminoso, bonito, pero atravesado por un frío que te recuerda que el invierno ya está aquí. Llegar allí fue como cruzar un umbral invisible. El aire olía a verde recién cortado, a ramas de abeto, a eucalipto… Flores, coronas, colores suaves o más estridentes, mucho rojo, y manos expertas envolviendo la idea de la Navidad con una elegancia serena.

Hay algo especial en ese mercado, no es sólo lo que se ve, es lo que se siente. Una especie de pausa bonita en medio de la ciudad , un ritual que se repite y que, año tras año, va sumando adeptos. Porque cada vez lo conoce más gente y eso se nota. Por eso conviene ir temprano, cuando todavía se puede pasear sin prisas, cuando los puestos están intactos y la magia aún no se ha diluido entre la multitud.

Allí, entre flores y luz de invierno, es donde para mí empieza la Navidad, ni antes ni después. Justo en ese momento en el que Madrid, fría y soleada,  te susurra —casi sin que te des cuenta— que ya es tiempo de celebrar.

¡FELIZ NAVIDAD!

🙂Muchísimas gracias por compartir tu opinión

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.