Visita guiada al Hotel Ritz

Colección de Arte Contemporáneo

El Hotel Ritz Mandarín Oriental, situado en el corazón de la ciudad, en lo que se conoce como “triángulo del arte”, es un verdadero símbolo de adaptación a los tiempos. En esta visita descubrimos todos los detalles y secretos que hacen del Ritz un icono.

«Aquí nos adelantamos a los deseos de los clientes»

César Ritz

El recorrido comienza en el impresionante vestíbulo del hotel, donde una guía experta en la historia y la arquitectura del lugar nos cuenta que fue construido en 1910 diseñado por el arquitecto francés Charles Mewès, conocido por su trabajo en otros hoteles Ritz en todo el mundo, en un solar que anteriormente había estado ocupado por el Teatro Tívoli y el Circo del Hipódromo.

Tras la remodelación de 2018, dirigida por Rafael de La-Hoz, se recuperaron alguno de los elementos originales como las puertas de entrada de cuatro metros de altura y la cúpula de cristal interior de estilo Art Decó sobre el patio Palm Court.

Es conocido que sus altísimas puertas no estaban abiertas para artistas ni toreros, eran huéspedes no bienvenidos.

El recorrido nos lleva por los distintos espacios, una de las paradas obligadas es el elegante Jardín de Velázquez, un oasis de tranquilidad en medio de la bulliciosa ciudad, bajo el que se encuentra el moderno spa.

En la actualidad, después de la subasta de mobiliario y obras de su antigua colección, el Ritz reúne una serie de piezas de arte contemporáneo únicas, creadas ad hoc para cada espacio: “Remolino del Retiro” de Haberdashery en la Rotonda de entrada a modo de lámpara con motivos botánicos repleta de madroños; Los cuatro espejos irregulares de Juan Carlos García Pérez “Geometría del Pensamiento, 1-4” que junto al tapiz “Puertas Hacia el Color Infinito” de Clara Sulla están en el espacio Palm Court, bajo la bóveda de cristal; una serie de catorce retratos “Galería de retratos” de Paula Anta cuelga de las paredes de Pictura, donde también se conserva una chimenea original y algunas lámparas de araña; en el Reservado de la Condesa Maslov (Mata Hari usó este nombre cuando se alojó en el hotel en 1916) una inmensa champagnera es la absoluta protagonista bajo un techo origami de espejos; dos piezas redondas realizadas en sal de Rachelle Reichert “Salt Tondo I & I” en el Restaurante Deessa de Quique Dacosta; continúa la visita por el Salón de baile o Real, el de Felipe IV y el de la Real Academia para terminar en algunas de las modernas suites (que no pueden ser fotografiadas) de las que también cuelgan fragmentos de óleos conservados en el Museo del Prado.

Una visita original aderezada con secretos jamás contados que os recomendamos.

2 comentarios

🙂Muchísimas gracias por compartir tu opinión

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.