VIVARIUM Barceló

Cuando el Amor se hace Arte.

Un trabajo a cuatro manos: Miquel Barceló y Francisca Artigues.

👁 REAL JARDÍN BOTÁNICO

Teníamos pendiente hablaros de esta exposición tan singular desde hace un par de semanas. El Real Jardín Botánico de Madrid acoge, hasta el 6 de enero, una muestra de trece piezas de gran formato bordadas por Francisca Artigues sobre dibujos de su hijo Miquel Barceló.

Además del siempre agradable paseo entre los distintos ambientes del Jardín Botánico por sus senderos, visitando las estufas, curioseando la terraza de los bonsais y el estanque de los nenúfares… podemos acercarnos al Edificio Villanueva, ahora que ya estamos en época de vendimia, caminando bajo el emparrado en el que cada distinta variedad de uva tiene su cartel identificativo, para ver esta exposición tan sorprendente.

En la exposición, a la entrada, hay tres retratos especialmente pintados para esta ocasión y un poco más adelante treinta acuarelas originales de pequeño formato.

Como os decíamos,  tuvimos la suerte de conocer en persona a Miquel Barceló y a su madre, Francisca Artigues, en una convocatoria de prensa multitudinaria donde concedieron una entrevista tierna y entrañable, plagada de miradas y gestos de complicidad. Eran las palabras de una madre llena de orgullo explicando cómo, desde niño, “él dibujaba a su manera“; cuenta que hubo un tiempo en el que ella también pintaba y le regaló su caja de acuarelas, que Miquel gastó en un día; “no vas a ganar para pintura” le decía al niño que “ahora pinta con cubos de pintura”, añadió con la sencillez de quien se sabe protagonista y la modestia que solo conceden los años.

Barceló ejeció de hijo y, según contó, el hilo que ahora les une es mejor que el teléfono.

Esa relación de complicidad, que dura toda una vida, se ve reflejada en el trabajo que hoy nos muestran y en el que han sabido combinar la inmediatez de los dibujos y manchas de pintura que ella le pide y la infinita paciencia, después, para bordar con un pequeño bastidor cada figura. Su amor y admiración mutua quedaba patente en cada una de sus palabras, en cada una de sus miradas, gestos y movimientos (estuvieron cogidos de la mano o del brazo durante toda la presentación)

Esta no es una exposición parecida a ninguna otra, el origen de los objetos expuestos es más simple de lo que podríamos pensar, la idea surge de la cotidianidad, de la necesidad de cada día; son cortinas, colchas o manteles y un tapiz que da nombre a la exposición, concebido para ser colgado. El diseño lo hace Barceló con dibujos y manchas de color sobre tejidos neutros, que luego su madre se encarga de bordar con cadenetas infinitas de hilos multicolores con punto mallorquín (punt mallorquí).

Cuenta Miquel que al principio remataba los hilos por detrás de las cortinas y la casa estaba llena de cajitas de trocitos de hilo multicolor, pero ahora los deja sueltos en los que sirven de cortinas porque, al darse la vuelta al tejido, resulta más bonito. Cuentan también que Francisca no terminó de bordar uno de los larguísimos brazos de un pulpo surrealista (que abraza el mundo, un portátil, una trompeta y una botella de vino) situado al fondo de la Sala, hasta unos pocos días antes de la inauguración de la exposición.

Francisca Artigues, que tiene 93 años, lleva más de veinte bordando los dibujos que su hijo Miquel le prepara sobre tejidos de hilo y algodón. Son enormes bordados de horas y horas de trabajo que se reúnen para esta colorida muestra en un entorno de lujo. Los motivos, en su gran mayoría, son marinos: peces, pulpos, anzuelos, estrellas de mar… pero también insectos y pájaros, tortugas y lagartijas y en uno más colorista “Botánica comestible”, mi favorito, hay una mezcla de animales marinos y terrestres multicolores, que comen hojas exóticas.

La exposición toma su nombre de una de las piezas concebida desde un principio como tapiz, que está completamente cuajada de animales “Vivarium es como un contenedor de cosas vivas. Todo está vivo, se transforma, crecen, como si fuese una planta de patatas que salen todas de allí. Dragones, nenúfares y extraterrestres, incluso objetos, una cosa en crecimiento constante” dice Barceló.

Otro es la silueta de Mallorca rodeada de animales, hay un mantel con peces en tonos azules que fue el origen de la colección…

Coincidiendo con la exposición, La Fábrica ha editado un libro de fotografías de Jean Marie de Moral con un precioso prólogo de Colm Tóibín en el que también se explica el proceso de elaboración de este proyecto y se incluyen algunas fotos familiares.

Y para rematar este plan, como siempre os proponemos, podéis aprovechar para tomar algo en la terraza situada al lado del Edificio Villanueva, rodeados de naturaleza y de pájaros (no parece Madrid,  sí una pequeña isla). Es un plan que me provoca una sonrisa al recordarlo…

¡Feliz fin de semana!

 

 

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